Esta es la carta que Karina Aranda envió a María Galindo de Mujeres Creando y Radio Deseo, producto de lo cual se abrió un espacio de difusión de 8 microprogramas sobre la arqueología de La Paz y su contexto político, académico, institucional y social.
El microprograma denominado BUENAS NOTICIAS PARA LA PAZ se emitirá todos los martes a partir de las 10:30 de la mañana por 103.3 RADIO DESEO.
"Estimada María:
Un gusto dirigirme a usted, me llamo Karina Aranda Alvarez y soy arqueóloga de la Sociedad de Arqueología de La Paz.
Desde el año 2000 estoy trabajando junto a un grupo de arqueólogos, en la identificación de sitios y áreas arqueológicas del municipio paceño, develando un riquísimo pasado prehispánico, cuyos primeros asentamientos humanos presentan casi 3.000 años de antiguedad.
Chullpares, áreas domésticas, terrazas de cultivo, senderos troperos, caminos prehispánicos, silos de almacenamiento, arte rupestre, son sólo algunos vestigios que se mantienen aún en las inmediaciones de la ciudad de La Paz, relatando una historia desconocida e ignorada sobre los primeros habitantes del valle
El año 2000 también marca el inicio de una fuerte campaña (que continúa con más brios) para que el Municipio de La Paz reconozca, proteja y conserve sus áreas arqueológicas; e incorpore políticas públicas en pro del patrimonio cultural (el cual no es sólo folcklore, domingos de feria y elecciones de belleza).
Durante este tiempo fuimos testigos de la ignorancia, inoperancia, indiferencia y corrupción del GMLP, cuyos personeros amparan la destrucción de sitios arqueológicos, desconociendo las leyes municipales y nacionales para la protección del patrimonio cultural y natural.
Áreas arqueológicas y áreas naturales protegidas son destruidas cada día (con pleno conocimiento municipal) a manos de traficantes de terrenos que operan principalmente en la zona sur, y que cuentan con el apoyo de la Oficialía Mayor de Gestión Territorial del Muncipio Paceño. He visto como esta oficialía retiene ordenanzas y reglamentos (de otras oficinas del municipio) destinadas a proteger de alguna manera el patrimonio cultural y natural; como legitimizan asentamientos ilegales en áreas protegidas para favorecer inmobiliarias; como ocultan información para que no se perjudiquen sus intereses y planes futuros de crecimiento urbano.
No dan a conocer las áreas de riesgo (por erosión y deslizamiento) a pesar de que cuentan con la información precisa de las áreas que no pueden ser habitadas y por el contrario plantean sus "barrios de verdad" con una escalera o un parquecito mal construido sobre un embovedado potencialmente hundible (como los hechos lo han demostrado infinidad de veces).
El propio Municipio invirtió el año pasado en la publicación de un libro que identificaba las áreas arqueológicas en toda la ciudad de La Paz y las medidas que se debían tomar para rescatar la información, esta publicación estaba destinada principalmente a funcionarios ediles y diversas empresas que proporcionaban servicios a la población (EPSAS, ELECTROPAZ, etc), sin embargo ese libro se quedó encerrado en la dirección de patrimonio tangible y natural y jamás fue difundido y distribuido, debido a que los encargados de la oficialía mayor de gestión territorial y los representantes del concejo municipal lo consideraban un atentado a sus intereses y un impedimento al desarrollo urbano planteado por ellos. Inclusive fue rechazado un mapa de identificación de sitios arqueológicos destinado a ser incorporado al plan de uso de suelos para que tambien los vecinos se informen sobre el patrimonio arqueológico y sepan que hacer en caso de toparse con el mismo en sus terrenos.
A la fecha nos queda claro que el municipio no sólo no cuenta con políticas públicas para proteger su patrimonio cultural y natural, sino que también tiene funcionarios corruptos que trabajan para favorecer a las grandes empresas inmobiliarias que ofertan terrenos carísimos no sólo en áreas arqueológicas ya identificadas, sino también en áreas naturales protegidas y áreas ya definidas como no habitables por el potencial riesgo de deslizamiento y derrumbe que el terreno presenta.
Con estos antecedentes de por medio, sólo me queda dirigirme a usted para solicitar su apoyo en esta lucha que muchos arqueólogos estamos emprendiendo para proteger lo poco que queda de nuestro legado arqueológico y la historia ocupacional del valle paceño (una historia que muchos desconocen y otros tantos niegan que exista).
Pedirle también nos brinde un pequeño espacio en su medio de difusión radial para poder denunciar publicamente estos atropellos.
Muchas gracias por su atención y por la maravillosa labor que desarrolla junto a su colectivo Mujeres Creando.
Atentamente,
Karina Aranda Alvarez"
Un gusto dirigirme a usted, me llamo Karina Aranda Alvarez y soy arqueóloga de la Sociedad de Arqueología de La Paz.
Desde el año 2000 estoy trabajando junto a un grupo de arqueólogos, en la identificación de sitios y áreas arqueológicas del municipio paceño, develando un riquísimo pasado prehispánico, cuyos primeros asentamientos humanos presentan casi 3.000 años de antiguedad.
Chullpares, áreas domésticas, terrazas de cultivo, senderos troperos, caminos prehispánicos, silos de almacenamiento, arte rupestre, son sólo algunos vestigios que se mantienen aún en las inmediaciones de la ciudad de La Paz, relatando una historia desconocida e ignorada sobre los primeros habitantes del valle
El año 2000 también marca el inicio de una fuerte campaña (que continúa con más brios) para que el Municipio de La Paz reconozca, proteja y conserve sus áreas arqueológicas; e incorpore políticas públicas en pro del patrimonio cultural (el cual no es sólo folcklore, domingos de feria y elecciones de belleza).
Durante este tiempo fuimos testigos de la ignorancia, inoperancia, indiferencia y corrupción del GMLP, cuyos personeros amparan la destrucción de sitios arqueológicos, desconociendo las leyes municipales y nacionales para la protección del patrimonio cultural y natural.
Áreas arqueológicas y áreas naturales protegidas son destruidas cada día (con pleno conocimiento municipal) a manos de traficantes de terrenos que operan principalmente en la zona sur, y que cuentan con el apoyo de la Oficialía Mayor de Gestión Territorial del Muncipio Paceño. He visto como esta oficialía retiene ordenanzas y reglamentos (de otras oficinas del municipio) destinadas a proteger de alguna manera el patrimonio cultural y natural; como legitimizan asentamientos ilegales en áreas protegidas para favorecer inmobiliarias; como ocultan información para que no se perjudiquen sus intereses y planes futuros de crecimiento urbano.
No dan a conocer las áreas de riesgo (por erosión y deslizamiento) a pesar de que cuentan con la información precisa de las áreas que no pueden ser habitadas y por el contrario plantean sus "barrios de verdad" con una escalera o un parquecito mal construido sobre un embovedado potencialmente hundible (como los hechos lo han demostrado infinidad de veces).
El propio Municipio invirtió el año pasado en la publicación de un libro que identificaba las áreas arqueológicas en toda la ciudad de La Paz y las medidas que se debían tomar para rescatar la información, esta publicación estaba destinada principalmente a funcionarios ediles y diversas empresas que proporcionaban servicios a la población (EPSAS, ELECTROPAZ, etc), sin embargo ese libro se quedó encerrado en la dirección de patrimonio tangible y natural y jamás fue difundido y distribuido, debido a que los encargados de la oficialía mayor de gestión territorial y los representantes del concejo municipal lo consideraban un atentado a sus intereses y un impedimento al desarrollo urbano planteado por ellos. Inclusive fue rechazado un mapa de identificación de sitios arqueológicos destinado a ser incorporado al plan de uso de suelos para que tambien los vecinos se informen sobre el patrimonio arqueológico y sepan que hacer en caso de toparse con el mismo en sus terrenos.
A la fecha nos queda claro que el municipio no sólo no cuenta con políticas públicas para proteger su patrimonio cultural y natural, sino que también tiene funcionarios corruptos que trabajan para favorecer a las grandes empresas inmobiliarias que ofertan terrenos carísimos no sólo en áreas arqueológicas ya identificadas, sino también en áreas naturales protegidas y áreas ya definidas como no habitables por el potencial riesgo de deslizamiento y derrumbe que el terreno presenta.
Con estos antecedentes de por medio, sólo me queda dirigirme a usted para solicitar su apoyo en esta lucha que muchos arqueólogos estamos emprendiendo para proteger lo poco que queda de nuestro legado arqueológico y la historia ocupacional del valle paceño (una historia que muchos desconocen y otros tantos niegan que exista).
Pedirle también nos brinde un pequeño espacio en su medio de difusión radial para poder denunciar publicamente estos atropellos.
Muchas gracias por su atención y por la maravillosa labor que desarrolla junto a su colectivo Mujeres Creando.
Atentamente,
Karina Aranda Alvarez"
El evento tendrá lugar mañana, martes 23 de junio, a horas 19:30 en el Auditorio de la Alianza Francesa, Av. 20 de Octubre esq. Fernando Guachalla.
Si bien estas piezas fueron incautadas por arqueólogos chilenos, a la fecha se hayan depositadas en la Unidad de fiscalización (Chile), siendo su suerte incierta debido a la inexistencia de convenios y tratados con Bolivia sobre la protección de patrimonio cultural y natural. Paralelamente debe alarmarnos la presentación - por parte del inescrupuloso traficante - de documentos de aduana boliviana, que OFICIALIZARON la salida de estos bienes patrimoniales bolivianos. Preocupados por estos hechos que no hacen más que develar la inexistencia o fragilidad de las políticas públicas del Estado boliviano para proteger sus bienes patrimoniales (sean estos naturales o culturales) y ante la falta de capacidad de control de nuestras fronteras; es que queremos hacer público este hecho esperando que tanto el Ministerio de Cultura, como la Cancillería boliviana tomen cartas en el asunto entablando contacto con las autoridades chilenas para recuperar las piezas, sancionar a los responsables y evitar que estos hechos se repitan, mediante la elaboración seria, planificada y consensuada (con los actores y especialistas correspondientes) de un proyecto de ley de protección del patrimonio, que vele por nuestras riquezas culturales y naturales sin considerarlas como simple recurso redituable o como un impedimento al desarrollo.
