23 de marzo de 2026

REUNIÓN ENTRE ZARATTI Y ARQUEÓLOGOS: UN PRIMER ENCUENTRO QUE ALIENTA, PERO PREOCUPA PROFUNDAMENTE

 

El viernes 20 de marzo de 2026 se llevó a cabo una reunión entre las autoridades del Viceministerio de Culturas y Folklore y aproximadamente 30 arqueólogos, quienes asistieron a una invitación circulada el 17 de marzo del presente año. En ella se convocaba a una reunión informativa, de coordinación y de consulta, orientada a fortalecer la gestión del patrimonio arqueológico en Bolivia. También se indicaba que dicha reunión respondía a inquietudes expresadas por profesionales del ámbito arqueológico. Asimismo, el Viceministerio señaló que vio oportuno abrir un espacio de diálogo y coordinación para compartir detalles de su actual estructura institucional, presentar sus líneas de trabajo y recoger criterios técnicos de parte de los asistentes que pudieran contribuir a mejorar su gestión.

En los hechos, el viceministro Andrés Zaratti y su equipo hicieron una breve exposición sobre las jornadas culturales que se iniciarán la siguiente semana, y una extensa y detallada explicación sobre su estructura institucional, el personal y la serie de actividades que prevén abordar durante su gestión.

Lamentablemente, buena parte de la reunión consistió en un monólogo plagado de quejas, reproches y expresiones agresivas sobre las observaciones recientemente efectuadas a los tres meses de su gestión. Las pocas oportunidades en que los asistentes pudieron expresar sus demandas o inquietudes (6 intervenciones) fueron inmediatamente replicadas con escasos argumentos, demostrando no solo un exiguo conocimiento en torno al patrimonio arqueológico, sino también la poca voluntad de escuchar verdaderamente a los especialistas del gremio.

Si bien es meritorio el solo hecho de la realización de la reunión y que el plan de actividades del Viceministerio incluya aspectos como la actualización del marco normativo (reglamentos), la modernización administrativa con la digitalización de trámites, la coordinación interinstitucional para luchar contra el tráfico de bienes culturales y la mejora de las condiciones actuales del MUNARQ, no deja de ser altamente preocupante que ningún arqueólogo se halle en puestos de dirección superior o intermedia en el esquema del Viceministerio, ni siquiera en la unidad encargada de manejar el tema arqueológico. Esto se vio reflejado en una serie de imprecisiones técnicas y descalificaciones a la comunidad arqueológica expresadas por el viceministro. 

A continuación, presentamos aspectos que quedaron en el aire y generaron muchas dudas y preocupación entre quienes asistimos a este evento:

  1. Se indicó que en mayo se tendrían borradores de varios reglamentos, derivados de la Ley 530, que serían elaborados por el Viceministerio en consulta con los arqueólogos y sus organizaciones. No obstante, en horas previas al encuentro circuló un documento titulado “Reglamento para la autorización y control de intervenciones arqueológicas en obras públicas y privadas del Estado Plurinacional de Bolivia”, cuyo contenido permanece alineado con la RM 020/2018 y vulnera la CPE, las leyes 031 y 530, afectando directamente los derechos de los profesionales en arqueología, así como las competencias de las Entidades Territoriales Autónomas (ETAs). Es necesario verificar si este documento fue filtrado o enviado por personal del VCyF , si este es el proyecto que se pretende poner a conocimiento de la comunidad arqueológica y si la filtración fue una especie de globo de ensayo para evaluar su aceptación.
  2. Tal vez por desconocimiento o desprecio de la ley, Zaratti manifestó inclinarse por mantener un alto nivel de centralismo en la gestión arqueológica, omitiendo que existe una clara vocación descentralizada de la gestión cultural, respaldada por la CPE, la Ley 031 y la propia Ley de Patrimonio 530. Cabe recordar que las leyes no son de aplicación discrecional o antojadiza, sino obligatoria, lo cual el viceministro no parece entender.
  3. De manera poco informada, el viceministro indicó que el número de arqueólogos en el país es insuficiente para cubrir la demanda de trabajo, lo cual es incorrecto, pues a pesar de ser un número reducido de profesionales, la demanda laboral es mucho menor y mal pagada, lo que provoca que cada vez menos estudiantes se matriculen en la única carrera de arqueología que existe en Bolivia, perteneciente a la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz. Quizá lo más preocupante es que se animó a informar, ante un auditorio perplejo, que promovería la tecnificación en arqueología a través de las denominadas “Escuelas Taller” (centros de adiestramiento municipal que forman una especie de peritos en otras áreas, y cuyo estatus técnico no es comparable ni siquiera al de técnico medio del sistema universitario boliviano), para que reemplacen o sustituyan en ciertas regiones a los arqueólogos profesionales con grado de licenciatura. Una actividad que no entra dentro de las competencias del Viceministerio y que desconoce las normas de educación técnica y superior bolivianas.
  4. Quedó claro que el personal que atiende permisos y fiscalización dentro del Viceministerio es muy reducido: apenas tres personas para todo el país. No obstante, insistió en que la descentralización de la gestión del patrimonio arqueológico a las Entidades Territoriales Autónomas “no es conveniente” porque la mayoría no cuenta con personal calificado. Este es un problema que el Ministerio de Culturas jamás ha abordado con seriedad y en atención a la ley, pues existen gobernaciones y municipios (grandes y medianos), ubicados en zonas altamente sensibles para la arqueología, que no cumplen con sus responsabilidades legales. El rol del Ministerio como ente rector es asegurarse de que las ETAs cumplan la ley, no desconocer competencias territoriales y centralizar la administración sin poseer los recursos financieros, técnicos y humanos suficientes para llevar a cabo las obligaciones que le impone la ley con respecto a la fiscalización de estudios arqueológicos u obras que potencialmente pudieran afectar el patrimonio arqueológico nacional.
  5. Con respecto a la posibilidad que se le planteó de generar una norma impositiva para apoyar el financiamiento de la labor de protección del patrimonio arqueológico (como una fracción impositiva a la cerveza o el cigarrillo), indicó que existía un "lineamiento gubernamental para evitar molestar a los empresarios con este tipo de propuestas". Esta premisa podría ser muy delicada en el momento en el que la protección del patrimonio se contraponga con ciertos proyectos empresariales o de inversión privada.
  6. Se esperaba que esta reunión hubiera permitido que el viceministro tomara conocimiento de la situación actual de la práctica arqueológica en el país y supiera de primera mano las preocupaciones y demandas del sector, para así tener un panorama más cercano y preciso de la realidad que vive el gremio acerca de los principales problemas que se requiere abordar en el ámbito arqueológico. Lamentablemente, la reunión tomo otra dirección y se enfocó exclusivamente en exponer un plan, mostrar sus primeras acciones y justificar el exiguo avance que tuvo su gestión en los primeros tres meses.
  7. En algunos pasajes de la reunión, la principal autoridad de Cultura y Folklore del gobierno se expresó con muy poco respeto respecto a la actividad arqueológica en sí y con cierto desdén en torno a la labor que cumplen los profesionales arqueólogos en la protección y gestión del patrimonio. 

En conclusión, la convocatoria a la reunión fue un avance muy importante para promover el vínculo del Viceministerio con la comunidad arqueológica, pero desnudó terribles falencias del viceministro en cuanto a su conocimiento del sector y dejó expuesto su temperamento autoritario, poco conciliador e innecesariamente agresivo con respecto a algunos sectores de la comunidad arqueológica. Será importante que, en futuras reuniones, baje el tono de sus quejas, reproches y actitud confrontacional, y se concentre en exponer sus propuestas para mejorar la gestión pública de la arqueología, considerando principalmente que los arqueólogos son los aliados naturales del gobierno nacional para la investigación, protección y conservación del patrimonio cultural boliviano.



28 de febrero de 2026

VENTA DE OBJETOS ARQUEOLÓGICOS EN FERIA DE LA CASA GOITIA (LA PAZ), ES DENUNCIADA POR LA SALP


El sábado 21 de febrero de 2026, directivos de la SALP fueron alertados por la denuncia de una persona externa que indicaba que en la" Feria del Arte libre" de la Casa Goitia, ubicada en la Avenida Arce, a la entrada de las Torres Mall, existían piezas arqueológicas en venta. De manera inmediata, dos de los directivos se dieron cita al lugar para verificar la autenticidad de las piezas en venta. Al mismo tiempo se solicitó al responsable principal en aspectos arqueológicos del Gobierno Autónomo Municipal La Paz que participe en la verificación y lo propio a un técnico del Viceministerio de Culturas y Folklore. Ambos se dieron cita en el lugar, casi inmediatamente para este cometido. Producto de ello se tomó contacto con el vendedor y se le advirtió sobre la situación. Se firmó un acta y se convino que la SALP hiciera la denuncia respectiva.  La nota de denuncia efectuada por la SALP se envió - en físico - el lunes 23 de febrero al Viceministerio de Culturas y Folklore para que actuara de manera inmediata en atención a sus competencias legales y a los protocolos que suponemos que existen para estos casos. 

Este viernes 27 consultamos  al Director de Patrimonio del VCyF, cual era la situación de la denuncia que se planteó el sábado y lunes y si se había tomado alguna acción. La respuesta fue: "Estamos atendiendo la nota que llegó oficialmente ya nos hemos adelantado con algunas reuniones para atender el caso". Un caso que requería una acción urgente, coordinada, inmediata y efectiva para evitar la perdida de patrimonio arqueológico, se hundió nuevamente en los procedimientos y reuniones "tranca", para que tras 10 días o más, recién se piense en actuar, probablemente después de que todas las piezas arqueológicas hayan sido vendidas, sean imposibles de recuperar, o no exista prueba justiciable del hecho. 

Estas situaciones de tráfico de bienes culturales o arqueológicos ocurren todo el tiempo, hubo cantidad de veces que las denunciamos, unas con resultados efectivos y sorprendentes, otras con acciones como esta última. En la mayoría, se siente como si fuera la primera vez que el Ministerio Culturas atiende una denuncia como esta. Raras veces actúan con celeridad; se embarcan en una serie de reuniones sin conclusiones claras y luego actúan de manera improvisada, cuando tras más de 10 años de aprobada la Ley de Patrimonio 530, no supieran que deben contar con un protocolo y una red de acción inmediata que incluya al Ministerio público, la policía nacional, los responsables municipales y los responsables de las gobernaciones, amen de otras entidades interesadas en la protección del patrimonio arqueológico o cultural. ¡¡Penoso, pero cierto!!

Compartimos aquí el tenor de la nota: 

La Paz, 23 de febrero de 2026

CITE: SALP C-2026/002

 

 Señor:

Darío Andrés Zaratti Chevarría

Viceministro de Culturas y Folklore

Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía

Presente.-

 Ref.: Denuncia de venta de objetos presumiblemente de valor patrimonial arqueológico

 De nuestra mayor consideración:

 La presente, tiene por objeto poner en conocimiento suyo la denuncia enviada en fecha 21/02/2026 a su Director de Patrimonio (David Aruquipa Pérez), mediante nota con CITE SALP C-2026/001, sobre la venta de presuntas piezas arqueológicas e informar sobre las actuaciones efectuadas en coordinación con personal del Gobierno Municipal de La Paz y el Viceministerio de Culturas y Folklore, convocados de manera extraordinaria por directivos de la SALP para salvaguardar este presunto conjunto de objetos arqueológicos de valor patrimonial.

El día 21 de febrero, al promediar las 16:30 horas, fuimos informados, por una fuente externa a nuestra organización, sobre la venta de objetos de posible filiación prehispánica, en la “Feria de Arte Libre”. Este evento comercial se realiza en el inmueble conocido como “Casa Goitia”, cuya dirección es Avenida Arce No. 2519 en La Paz.

Amparados bajo el Art. 21, num. 4 de la Ley No. 530, que obliga a todo ciudadano boliviano a “Denunciar a las autoridades competentes cualquier forma de daño, robo, hurto, pérdida, riesgo de tráfico ilícito u otra situación que atente contra los bienes culturales que conforman el Patrimonio Cultural Boliviano.”, y la Convención de la UNESCO de 1970, informamos sobre dicho posible ilícito a personal tanto del Viceministerio de Cultura y Folklore (VCyF), como del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP), como entidades sectoriales competentes para la protección del patrimonio arqueológico, cuya actuación “de oficio” debe ser inmediata si son testigos presenciales o son informados de este tipo de actos. Personal de ambas entidades se hicieron presentes para verificar la existencia de objetos presumiblemente arqueológicos para la venta en la mencionada feria.

En ausencia del propietario del puesto que oferta los objetos (a pesar de haber sido contactado por nosotros), se acompañó y explicó a los técnicos que, a juicio experto de los asociados de la SALP presentes, los objetos ofertados (con etiquetas de precio) tienen una muy alta probabilidad de ser objetos prehispánicos originales, característica que los incluye bajo la protección estipulada por el Art. 35, parágrafo II de la Ley No. 530. Se adjunta el listado de los mismos, que contiene los indicadores técnicos identificados, a la presente.

Por lo tanto, y en estricto cumplimiento de todos los preceptos acordados en convenios internacionales, la CPE boliviana y la Ley No. 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, solicitamos que las entidades sectoriales competentes inicien todas las acciones pertinentes para determinar la originalidad de los objetos. De ser originales, indagar su procedencia y el mecanismo de obtención de los mismos, que podría relacionarse a alguna red de tráfico de objetos. En tal situación se ve necesario activar las medidas previstas por ley para sancionar el potencial ilícito. Aprovechamos la presente para informar a usted que técnicos del VCyF, en especial el Arql. Víctor Plaza, fueron parte de una comisión a la que, el año 2021, se le presentó una propuesta de protocolo de actuación en caso de denuncias de afectación y tráfico de bienes arqueológicos patrimoniales, considerando que la ocasión es propicia para conocer cuáles son los trabajos de adecuación del mismo, luego de cinco años de tenerlo en su poder.

Deseamos finalizar la presente ponderando -positivamente- las acciones prontas y efectivas del personal técnico que respondió nuestra llamada, reafirmando el compromiso de la SALP por trabajar, apoyar y aportar, de acuerdo con sus capacidades y la convocatoria que se le extienda.

Sin otro particular, saludamos a usted.

Atentamente,



Mtr. Javier Armando Mencias Bedoya

Presidente

Sociedad de Arqueología de La Paz

PJ con RAD N° 665/2011

 

cc.: Arch.

Adj.: Lo indicado

 Acta:


Algunos de los artefactos











Debemos recordar que Bolivia ratificó el Acuerdo de la Convención de la UNESCO de 1970, el Convenio de UNIDROIT de 1995, la Convención de la Haya de 1954 y se adhirió a la Decisión 588 de la Comunidad Andina, además de tener convenios bilaterales con otros paises como Suiza, Estados Unidos, Perú y Argentina. 

Por otra parte, la Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano indica que,  los bienes de patrimonio cultural boliviano (especialmente los arqueológicos) son:

  • Inalienables: No se pueden vender, donar ni ceder legalmente a particulares.
  • Imprescriptibles: El derecho del Estado sobre ellos no caduca con el tiempo, sin importar cuántas décadas hayan pasado desde su hallazgo o robo.
  • Inembargables: No pueden ser objeto de embargos judiciales.

La ley asume que todo objeto arqueológico (cerámicas, textiles prehispánicos, restos humanos, herramientas de piedra, etc.) encontrado en nuestro territorio pertenece al Estado boliviano.

Existe una prohibición de venta que indica que la comercialización de estos artefactos es totalmente ilegal. No existe un "mercado legal" de arqueología en Bolivia.

Con respecto a la tenencia y propiedad, se establece que, si un particular tiene piezas arqueológicas, la ley no lo reconoce como "dueño", sino como custodio. El custodio tiene la obligación de registrar las piezas ante el Viceministerio de Culturas y Folklore y no puede venderlas bajo ninguna circunstancia.

La venta de piezas arqueológicas esta tipificada como trafico ilícito de patrimonio y es un delito penal y no registrar piezas en custodia es una falta administrativa grave que lo expone a una posible confiscación.

Es imperativo que el Viceministerio de Culturas y Folklore desarrolle políticas e instrumentos, técnicos, legales y administrativos para atender este tipo de situaciones que atentan contra el patrimonio arqueológico y cultural boliviano, a razón de que el sin estos instrumentos, se sobre entiende un incumplimiento de deberes de su parte.


28 de diciembre de 2025

Un repaso crítico a 50 años de la historia de la gestión pública de la arqueología boliviana (1975-2025)

La creación del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Tiwanaku (CIAT) en 1958, fue un paso fundamental para la institucionalización de la investigación; no obstante, su inserción dentro de una instancia de regulación y generación de políticas públicas —orientadas a la protección y el fomento de la arqueología— tardó otros 17 años.

En esta comunicación elaboramos una panorámica de lo que - desde la perspectiva de la Sociedad de Arqueología de La Paz-, fue lo más destacado entre las luces y sombras de las distintas administraciones y entidades nacionales encargadas de la arqueología nacional.

INSTITUTO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA (1975-1993)

Carlos Ponce Sanginés. Nacido políticamente de la Cantera del Movimiento Nacionalista Revolucionario, se formó académicamente en la disciplina del Derecho y de manera autodidacta en Arqueología. Asumió tempranamente el reto de investigar los orígenes de las culturas prehispánicas del occidente boliviano bajo una óptica fuertemente influida por su militancia política. Tras crear el Centro de Investigaciones Arqueológicas de Tiwanaku (CIAT) en 1957 y liderar  un ambicioso proyecto de excavaciones y reconstrucción en Tiwanaku, fundó el Instituto Nacional de Arqueología (INAR) en 1975, a partir del cual impulsó el desarrollo de una Normativa Nacional para proteger el Patrimonio boliviano; promovió la institucionalización de la disciplina y su expansión nacional, además de desarrollar proyectos en Tiwanaku y otros lugares de Bolivia, incluyendo la catalogación de todos los sitios arqueológicos a nivel nacional. Fue la época con mayor generación de material bibliográfico por parte de la entidad, particularmente centrado en Tiwanaku y las culturas del occidente boliviano. Tras 25 años de años de liderar la arqueología boliviana con un cariz fuertemente autoritario, dejó el INAR el año 1982 aduciendo razones personales.

Jorge Arellano López. Ingeniero geólogo de profesión; muy afín a Carlos Ponce Sanginés, manejó los destinos de la arqueología boliviana por 2 años (1983 – 1985) tras la salida de Carlos Ponce Sanjinés en 1982.

Impulsó la catalogación de sitios arqueológicos de La Paz, desarrollando nuevos proyectos de investigación con universidades extranjeras y promoviendo la formalización del trabajo arqueológico del equipo de investigación del INAR. Vivió un importante recorte en el presupuesto estatal debido a una reestructuración propiciada por el gobierno de la UDP, además de la turbulenta ocupación de las ruinas del área arqueológica de Tiwanaku por activistas partidarios. Intentó mantener la dirección que Carlos Ponce le dio a la institución en los 7 años previos.

Carlos Urquizo Sossa. Profesor y pionero de los guías de turismo, dirigió el INAR entre 1985 y 1989, propiciando el resurgimiento de la entidad luego del oscuro capítulo vivido durante la UDP. Continuó con el trabajo de Arellano y Ponce mediante la implementación de proyectos en la cuenca lacustre, entre ellos nuevas intervenciones extensivas en las pirámides de Pumapunku y Akapana. Generó el acuerdo, entre el INAR y la UCB-UAC Tiwanaku, para la recuperación y rehabilitación de camellones en Tiwanaku (proyecto Rehasuc). También suscribió el contrato entre la INAR y la Universidad de Chicago, para la realización del Seminario Internacional de Excavaciones Arqueológicas (con sede en Tiwanaku), para excavaciones en Akapana y Putuni.

Oswaldo Rivera Sundt. Economista de formación, políticamente ligado a Acción Democrática Nacionalista, ingresó al INAR durante la gestión de Carlos Ponce Sanginés; llegó al cargo de Director del INAR en 1989 y fue sustituido en 1992. Se ocupó de administrar de manera ejecutiva y ágil las acciones de la arqueología de investigación. Implementó proyectos de investigación en Tiwanaku, Lukurmata, Iskanwaya y Samaipata entre otros. Le dio mayor capacidad administrativa al INAR. Su principal hito es la rúbrica del contrato entre la INAR y la Universidad de Chicago, para la realización del proyecto Wilajawira (investigaciones en Lukurmata, Pajchiri, Wankani y Tiwanaku). Abruptamente cesado en el cargo, en marzo de 1992, por el entonces director del Instituto Boliviano de Cultura (IBC) Fernando Cajías de la Vega.

Juan Albarracín Jordán. Arqueólogo. Asumió la responsabilidad de dirigir el INAR entre 1992 y 1993. Dirigió la institución en medio de la implementación de una serie de nuevas medidas lanzadas en el ámbito del medioambiente y la cultura.  Abrió paso al trabajo de arqueólogos profesionales y dio continuidad a los trabajos arqueológicos en Tiwanaku y otras regiones en la cuenca del Lago Titicaca.

Buscando actualizar y difundir los conocimientos en el ámbito arqueológico, dio continuidad a la segunda Mesa Redonda de Arqueología Boliviana, cuya primera versión había sido realizada en el año de 1953. Impulsó la total dependencia del Instituto Nacional de Arqueología hacia el nivel central del Estado, mediante su asociación permanente al IBC (que se convertiría -paulatinamente- en el Ministerio de Culturas), cuyas consecuencias se continúan acarreando hasta el presente.

PERIODO DE TRANSICIÓN ENTRE EL INSTITUTO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA Y LA DIRECCIÓN NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA (1993 – 1997)

Oswaldo Rivera Sundt. Economista de formación. Asumió nuevamente las riendas de la institución entre 1993 y 1997, asumiendo mandatos que la Ley de Descentralización Administrativa dictaba para todas las entidades descentralizadas dependientes del estado que se asumían como nacionales, entre ellas el Instituto Nacional de Arqueología, para que tales se conviertan en instancias ejecutivas de fiscalización o generación de políticas públicas.  

Fomentó la investigación y consolidó la presencia de la arqueología en el nivel estatal. No obstante, que sus atribuciones se circunscribían a la fiscalización y la generación de políticas públicas, persistió en el manejo y ejecución de proyectos e intervenciones directas, aspecto que inició un lamentable periodo de conflictos de intereses, tráfico de influencias y prácticas poco transparentes. En su gestión se implementaron los primeros estudios de impacto arqueológico bajo la ley 1333 de Medio Ambiente, particularmente en la construcción de las redes de transporte de hidrocarburos.

DIRECCIÓN NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA Y ARQUEOLOGÍA - DINAAR (1997 – 2000)

David de Rojas Silva. Arqueólogo boliviano con grado de doctorado que fue repatriado del Perú a inicios de los años 90 para que dictase clases en la Carrera de Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés. Asumió el cargo principal de la Dirección Nacional de Antropología y Arqueología (DINAAR) entre los años 1997 y 1998. Renovó la normativa arqueológica nacional (Reglamento de Excavaciones Arqueológicas), pero fue retirado de sus funciones, debido a una gestión negligente en la protección del patrimonio, siendo un ejemplo de su deficiente desempeño la destrucción de importante patrimonio arqueológico en un tramo cercano al área monumental de Tiwanaku, durante la construcción del camino La Paz - Desaguadero. En este lamentable hecho también estuvo involucrada la Prefectura Departamental de La Paz junto con arqueólogos recientemente egresados de la Carrera de Arqueología de la UMSA.

José Felipe Teijeiro. Antropólogo de profesión; ocupó el cargo por un corto periodo entre 1998 y 1999. Manejó la arqueología sin darle la importancia y trascendencia que requería, constituyendo así una dirección de corte casi transitorio.

Javier Escalante Moscoso. Originalmente Arquitecto de profesión, se licenció también en Arqueología en la Universidad Mayor de San Andrés. Dirigió la DINAAR entre 1999 y 2000. Debido a modificaciones estructurales en la administración central del Estado, durante su gestión la jerarquía de la arqueología descendió de una posición de Dirección a una de Unidad dentro de la estructura administrativa de cultura y educación (Gobierno del Gral Hugo Banzer).

Su administración no tuvo la trascendencia esperada, más por el contrario, supuso la pérdida de ítems vinculados a la gestión técnica de la arqueología nacional, la reducción de personal especializado y la contratación de estudiantes y egresados poco calificados de la Carrera de Arqueología de la UMSA, cuyo desempeño posterior afectaría dramáticamente la integridad del Patrimonio Arqueológico y la reputación de la institución.

UNIDAD NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA (2000 – 2011)

Este periodo inició el tránsito a la desintegración de la gestión de la arqueología boliviana, caracterizado por la inclusión de personal poco calificado, la inexistencia de instrumentos de gestión para la investigación o la arqueología preventiva, el manejo de colecciones y museos; todo lo cual derivó finalmente en la implementación de acciones improvisadas y discrecionales. La propia entidad manejó proyectos siendo juez y parte, designando egresados o estudiantes como codirectores de proyectos de investigación extranjeros, casi siempre elegidos según su afinidad con las autoridades de turno.

Numerosos escándalos sobre malos manejos y negligencia en la protección de patrimonio saltaron a la luz, entre ellos los casos de Pumapunku y Akapana denunciado por la SALP, o la instalación de escuelas de campo extranjeras dentro del área monumental de Tiwanaku.

Javier Escalante Moscoso. Tras el descenso de jerarquía administrativa, continuó como Jefe de la recientemente creada Unidad Nacional de Arqueología (UNAR) entre los años 2000 a 2009, siendo prácticamente intocable entre los gobiernos de Hugo Banzer, Jorge Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa y Evo Morales.

Promovió la declaración de Tiwanaku como Patrimonio Cultural de la Humanidad (UNESCO), impulso y ejecutó desde esa entidad varios proyectos en Tiwanaku con financiamiento de la CAF, BID y otras organizaciones de cooperación bilateral (Suiza, Finlandia, Alemania, Japón, entre otros). Fomento la investigación vía convenios con universidades extranjeras.

Diversos hechos de corrupción se denunciaron en su gestión, principalmente ligados a tráfico de influencias, negligencia en la implementación de proyectos (Akapana, Pumapunku) y conflicto de intereses en la ejecución de servicios por parte de la UNAR. Fue suspendido de sus funciones debido a investigaciones ligadas a fallas críticas y tráfico de influencias en la construcción de Museo Lítico de Tiwanaku.

Pablo Rendón. Licenciado en arqueología por la Universidad Mayor de San Andrés. Dirigió la UNAR de manera interina entre los años 2009 y 2010, siendo destituido tras la intervención de la UNAR por nuevos hechos de corrupción. Salió en medio de un escándalo relacionado a la pérdida de documentación institucional y de piezas arqueológicas que formaban parte del fondo museístico del Museo Nacional de Arqueología.

María Soledad Fernández. Arqueóloga. Fue designada como jefa interina de la UNAR, tras la intervención que diera fin a la gestión de Pablo Rendón. Sin experiencia en gestión pública, su administración duró algunos meses del año 2010.

Si bien, Intervino la UNAR en medio de un escándalo de corrupción y pese a los sólidos argumentos que la apoyaban, fue observada por llevar adelante la intervención sin seguir los pasos administrativos y legales, lo cual precipitó su renuncia.

UNIDAD DE ARQUEOLOGÍA Y MUSEOS (2011 -2020)

José Luis Paz. Arqueólogo. Manejó la UNAR entre los años 2010 y 2011, tras haber ingresado mediante un concurso de méritos. Desarrolló un marco de funciones para la denominada Unidad de Arqueología y Museos (UDAM), que fuera creada en su gestión.

Abandonó el puesto de jefe de la UDAM, con el objetivo de ocupar el cargo de director de Patrimonio en el Ministerio de Culturas; sin embargo, a los pocos días fue retirado. Su gestión no tuvo mayor trascendencia salvo el cambio de algunos funcionarios fuertemente cuestionados que fueron heredados de las gestiones anteriores.

Pese a existir importantes fondos de la Cooperación Internacional a disposición de la protección del Patrimonio Arqueológico, su gestión manchada por conflictos con otros sectores de la arqueología, no logró la concreción de proyectos tangibles y consecuentemente gran parte de los fondos fueron reasignados a otras áreas del estado, perdiéndose una oportunidad inestimable para la protección del Patrimonio Arqueológico, particularmente del entorno del Lago Titicaca.

Jimena Portugal Loayza. Licenciada en Antropología y Arqueología por la Universidad Mayor de San Andrés. Fue designada como jefe de la UDAM por algunos meses durante el periodo 2011.  Sin ninguna experiencia en el ámbito de la administración pública, ni del patrimonio; ingresó gracias al apoyo del entonces Director de Patrimonio, el arqueólogo Marcos Michel. Durante su gestión, Intentó aprobar una norma irregular y lesiva al Patrimonio Arqueológico y a los intereses de la comunidad arqueológica en beneficio de un estamento privilegiado de arqueólogos que trabajaban en el ámbito de la consultoría en arqueología preventiva. Fue retirada en medio de denuncias y demandas de negligencia y discriminación.

Julio Ballivian Torrez. Arqueólogo de profesión, asumió el cargo el año 2011 inmediatamente después de licenciarse de la carrera de Arqueología de la UMSA, sin poseer ninguna experiencia en la administración pública. Su gestión se extendió hasta el año 2015.  Su designación también respondió a una decisión del mencionado Director de Patrimonio (Marcos Michel).

En su gestión se aprobó un reglamento para actividades arqueológicas muy cuestionado y rechazado por la comunidad arqueológica debido al excesivo control que imponía y a la desviación conceptual de sus definiciones. Formó parte del equipo de elaboración de la Ley de Patrimonio 530, la cual fue aprobada con numerosas falencias y vacíos. Durante su administración se propició el empleo del sitio arqueológico de Tiwanaku como un centro de eventos políticos oficialistas del partido de gobierno (Movimiento al Socialismo), los cuales se llevaron a cabo con insuficientes resguardos ni medidas de protección para el yacimiento arqueológico, tambien se dio paso a la realización de conmemoraciones del solsticio del 21 de junio en sitios de alta vulnerabilidad. Se dio carta blanca al paso de la competencia del DAKAR en lugares delicados y de alta vulnerabilidad para el Patrimonio Arqueológico, Histórico y Natural boliviano, De igual manera, se permitió a las cooperativas mineras dañar severamente varios monumentos nacionales como los caminos prehispánicos del Takesi y el Choro, situación que fue denunciada por la Gobernación de La Paz y asociaciones protectoras del patrimonio.

Salió en medio de denuncias de negligencia que implicaron a las autoridades de Patrimonio y arqueología.

José Luis Paz. Retornó a la jefatura de la UDAM entre 2015 y 2018. Accedió al cargo con el apoyo político del exviceministro de gobierno Rodolfo Illanes, las autoridades de Tiwanaku y algunos miembros de la comunidad arqueológica local. Tuvo un buen inicio de gestión, con buenas ideas e intenciones de cambiar la situación de la gestión estatal de la arqueología. Sin embargo, su subordinación a instancias superiores de corte político le impidieron el logro de mayores avances.

Su gestión afrontó numerosas denuncias de acoso y persecución por parte de otros arqueólogos del gremio. Confrontó no sólo a las autoridades de la Carrera de Arqueología de la UMSA sino a la comunidad arqueológica nacional. Denuncias de negligencia, tráfico de influencias y persecución política; las cuales terminaron por alejarlo del cargo. Durante su administración se elaboró y aprobó una norma sobre ejecución de trabajos arqueológicos en obras públicas y privadas, la cual fue duramente cuestionada por sus falencias técnicas y legales, así como por sus vacíos en torno al accionar de los proyectos de investigación y la gestión de Museos.

Manejó de manera discrecional varios proyectos y fondos de cooperación, entre ellos el Proyecto Belga del Lago Titicaca, el cual fue llevado adelante luego de desvincular de manera unilateral la participación de la Carrera de Arqueología de la UMSA (instancia que formaba parte del convenio inicial), con una clara afectación académica y económica para esta. De igual manera, otros proyectos de la cooperación suiza y española ligados a conservación y normativa, fueron manejados de manera irregular. Salió en medio de un escándalo vinculado al seguimiento y manejo de un sitio Inka encontrado en Viacha.

María Cecilia Gánem Urgel. Arqueóloga licenciada por la Universidad Mayor de San Andrés. Dirigió la UDAM entre 2018 y 2019. Sin ninguna experiencia ni capacidad en la administración pública, asumió el cargo después de una larga acefalía; siendo su principal fin mantener funcionando el aparato administrativo de la arqueología preventiva.

Ninguna política precedente fue cambiada, modificada o renovada durante su gestión, manteniendo y aprobando en todas sus acciones el uso y abuso de las normas elaboradas y promulgadas por su antecesor. Salió de manera intrascendente unos meses después de haberse dado el cambio de gobierno.

Daniel Oropeza. Historiador de profesión. Administró la UDAM dentro de un periodo de emergencia y desinstitucionalización de la gestión arqueológica, extendido entre 2019 y 2020.  

Promovió la elaboración de un nuevo reglamento y la articulación de la comunidad arqueológica para trabajar en un instrumento normativo que fuera útil para la protección del Patrimonio Arqueológico y para facilitar el trabajo de los arqueólogos que lo protegen y estudian. Sin embargo, su falta de celeridad evitó la concreción de estas iniciativas.

Salió como resultado de las erráticas políticas del Gobierno de Añez y Víctor Hugo Cárdenas, con relación a la Cultura y la educación nacional.

María Cecilia Gánem Urgel. Asumió el cargo por segunda vez el año 2020, extendiendo su gestión sólo por algunos meses. Su presencia en la Unidad de Arqueología y Museos fue el punto final previo a la desintegración de la entidad en la estructura administrativa de cultura.

Raúl Silva Segales. Pastor cristiano y oficial de policía. Estuvo a cargo de la UDAM mientras se encontraba cerrada durante el año 2020. Fue designado de forma totalmente irregular por el entonces ministro de Educación Victor Hugo Cárdenas, (que pasó a hacerse cargo de la cartera de Estado relacionada con cultura) , tras la desaparición de la UDAM.

Se desconoce cualquier informe de descargo realizado por esta persona, cuyas "credenciales" ni siquiera se relacionaban lejanamente con la gestión cultural, y su nombramiento fue razón para todo un movimiento en el fuero arqueológico, relacionado con la necesidad de refundar, bajo parámetros legales, la institución que encabezaba.

UNIDAD DE MUSEOS, ARQUEOLOGÍA E INVESTIGACIÓN - UMAI  (2021 - 2023)

Santiago Gutiérrez.  Tuvo la responsabilidad de dirigir la entidad con la denominación de Unidad de Museos, Arqueología e Investigación (UMAI) creada a inicios del gobierno de Luis Arce Catacora (2021 a 2022). La SALP no posee ninguna información relacionada con profesión o la gestión de esta persona, a excepción de su nombre.

Víctor Plaza Martínez. Arqueólogo de formación. Dirigió la UMAI entre los años 2022 y 2023. Estuvo a cargo de una organización altamente debilitada y con escaso personal, inmerso exclusivamente en procedimientos administrativos. Actualizó una batería de herramientas para la protección del patrimonio en el ámbito municipal con apoyo de la Cooperación Española, Intentó dirigir un proceso en contra de la empresa y los arqueólogos que permitieron la destrucción de un sector del sitio arqueológico de Tiwanaku durante la construcción del nuevo alcantarillado. Sin embargo, la entonces Ministra de Culturas Sabina Orellana Cruz y otras autoridades obstaculizaron su avance.

Durante su gestión se emitieron algunas publicaciones de su autoría y compilados financiados por el Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización.

 UNIDAD DE HERENCIAS CULTURALES MATERIALES - UHCM (2023 - 2025)

Tras una reforma en la organización del Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, se desintegró la UMAI, la cual fue sumada con otro tipo de actividades de gestión patrimonial en la denominada Unidad de Herencias Culturales Materiales (UHCM) Con la aparición de esta entidad, se dio por desaparecida la instancia técnica de gestión de la arqueología boliviana, sumida en la más profunda y desastrosa crisis. Tal como vino ocurriendo entre 2006 y 2025, ninguna autoridad o técnico ingresaba al Ministerio de Culturas sin militancia comprobada y sin un aval político.

Raúl Yujra. A cargo de esta genérica entidad entre 2023 y 2024. Provenía del área de Turismo. Fue el primero de una serie de "jefes" de Unidad que fueron designados y retirados en tiempo récord, puesto que eran presionados, por sus cargos superiores, para atender aspectos políticos con ninguna relación con el área técnica específica (para la cual tampoco se hallaban capacitados).

Santiago Quintana. Arquitecto. Estuvo a cargo unas semanas en 2024.  Segundo profesional, sin capacidades específicas, que fue retirado a sólo un mes de haber sido designado como jefe de unidad.

Ana Huanca. Arquitecta. También designada políticamente en 2024; fue el tercer profesional sin capacidades o formación específicas, que también fue retirada tras un mes de ser designada como jefe de unidad.

Roberto Canales. Ingeniero. Cuarto profesional, muy claramente sin capacidades específicas, que fue removido pocos días después de su designación en como jefe de unidad (2024).

Roger Cruz. Administró la unidad entre 2024 y 2025. Arquitecto de profesión. Su gestión se caracterizó por la disminución más drástica de técnicos arqueólogos que se haya registrado en el Ministerio de Culturas (llegándose a contabilizar sólo dos funcionarios). Además, es responsable de la elaboración y promulgación del Decreto Supremo Nº 5471, el cual reglamenta -deficientemente- aspectos de la inacabada Ley 530, cuya ausencia de reglamentos específicos es lamentable y notoria.

APUNTES FINALES Y CONCLUSIONES

Tras medio siglo de haber iniciado el proceso de incorporación de la gestión arqueológica en la institucionalidad estatal boliviana, se pueden extraer las siguientes observaciones y conclusiones sobre su trayectoria y resultados:

Inicialmente, es posible identificar con claridad dos periodos diferenciados:

El primero, manejado por arqueólogos empíricos liderados por Carlos Ponce Sanginés, bajo cuya dirección se ejecutaron proyectos y se crearon herramientas técnicas y normativas. Si bien los arqueólogos carecían de una formación académica o profesional, esta era compensada por su compromiso, experiencia, capacidad técnica en campo y motivación para difundir el conocimiento arqueológico en todos los espacios posibles. Bajo el influjo estimulante y frecuentemente autoritario de Carlos Ponce Sanginés, destacados investigadores como Maks Portugal Zamora, Gregorio Cordero Miranda, José Estévez, Louis Girault, Juan Faldín, Jorge Arellano, Waldo Villamor, Félix Tapia Pineda, Jedú Sagárnaga, Eduardo Pareja y Oswaldo Rivera Sundt y otros, implementaron proyectos e intervenciones arqueológicas en buena parte del territorio nacional y publicaron incesantemente sobre la arqueología boliviana.

El segundo, estuvo marcado por el relevo de los denominados “arqueólogos empíricos”, por aquellos formados en las aulas universitarias, la mayoría de los cuales ingresaron sin haber completado los requisitos para el ejercicio legal de su profesión. En este periodo algunos arqueólogos que acompañaron a Ponce en la primera etapa, se matricularon y completaron sus estudios universitarios en la carrera de arqueología. Durante la primera parte de este segundo periodo, casi la totalidad de los funcionarios que ocuparon la máxima posición en la gestión arqueológica fueron profesionales en arqueología. En los últimos 6 años, el requisito de ser arqueólogo profesional para asumir el principal cargo fue pasado por alto, en abierta violación a la propia Ley de Patrimonio 530, que hace específica la vinculación profesional para el trabajo o la toma de decisiones sobre el patrimonio arqueológico boliviano.

Es así que, la arqueología pasó de tener un instituto con peso propio y competencias para la investigación, a una instancia administrativa genérica, que se diluyó en la burocracia administrativa ministerial, zozobrando en acciones centralizadas, ineficientes, improvisadas, discrecionales y poco transparentes de supervisión y fiscalización, debido principalmente a la escasa formación en este ámbito por parte de quienes ocuparon los principales cargos. 

Es correcto afirmar, que la gestión de la arqueología estuvo politizada desde sus inicios, pero que durante los últimos 20 años la selección de directores pasó de considerar los perfiles académicos a simplemente ponderar los méritos y avales políticos, muchas veces a costa de incurrir en terribles violaciones de la Ley 530 y delitos en contra del Patrimonio Arqueológico Nacional.

La falta de una normativa técnica y jurídicamente bien diseñada, la politización de las decisiones y la negligencia administrativa en el Ministerio de Culturas han permitido daños físicos en sitios y monumentos importantes como Tiwanaku, Pumapunku, Akapana, Isla del Sol, Samaipata, Iscanwaya, o caminos prehispánicos como Takesi, El Choro o Chuñavi.

La ruptura constante entre las autoridades del Ministerio de Culturas con la Universidad Mayor de San Andrés, la Sociedad de Arqueología de La Paz y diversos sectores de la colectividad arqueológica han contribuido a agravar la crisis de la arqueología boliviana, tanto en los sectores de investigación como en el cumplimiento de las normas sobre protección de patrimonio.

Finalmente, se concluye que lo que actualmente hemos obtenido en la institucionalidad sobre gestión del Patrimonio Arqueológico, en todos los niveles de administración estatal, no es ni por asomo, lo que se esperaba lograr tras 50 años de haberse iniciado este difícil y peleado proceso.


17 de diciembre de 2025

CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE LA SALP CON EL VICEMINISTRO DE CULTURAS Y FOLKLORE ANDRÉS ZARATTI

Viceministro Andrés Zaratti (Foto La Razón)
Ayuda Memoria: Reunión SALP - Viceministerio de Culturas y Folklore

La Paz, 17 de diciembre de 2025

Hoy, miércoles 17 de diciembre, el presidente y el vicepresidente de la Sociedad de Arqueología de La Paz (SALP), Javier Méncias y Carlos Lémuz, respectivamente, se reunieron con el viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti. El objetivo fue tratar la posición de la SALP respecto a la reciente reestructuración del órgano ejecutivo y su impacto en la gestión de la arqueología boliviana. Esta reunión se gestionó a partir de una solicitud efectuada por la SALP mediante una nota enviada el pasado 2 de diciembre.

Tras un breve repaso sobre la gestión arqueológica de los últimos diez años, los aciertos y desaciertos normativos y los principales problemas detectados por la SALP, se establecieron conclusiones sobre los siguientes puntos:

1. Institucionalización

El viceministro Zaratti indicó que, aunque los cargos en su cartera no están sujetos a un proceso formal de institucionalización, se priorizará la selección de profesionales con el mejor perfil, evaluando capacidad y experiencia.

Resaltó que actualmente solo se cuenta con dos arqueólogos para la gestión de proyectos y dos para el Museo Nacional de Arqueología (MUNARQ). Admitió que este número es insuficiente, pero advirtió que ampliarlo será difícil debido a la política de reducción del aparato estatal. En ese sentido, subrayó la necesidad de buscar soluciones técnicas, administrativas y colaborativas interinstitucionales. Asimismo, señaló que los bajos salarios vigentes podrían limitar el reclutamiento de personal altamente calificado, por lo que se buscará maximizar la calidad técnica con los recursos asignados para la gestión 2026.

2. Marco normativo

Ante la solicitud de abrogar o ajustar normas como la RM 020/2018 —de la cual se expusieron falencias técnicas y legales—, Zaratti consideró que es un tema necesario que requiere el aporte de todos los actores. Para ello, se planteó la implementación de mesas de trabajo (y/o Jornadas). Además, se acordó que la elaboración de los reglamentos específicos derivados del DS 5471 se realizará de manera consultiva.

3. Modernización

En cuanto a la simplificación de trámites, la SALP enfatizó la necesidad de reducir los tiempos de emisión de autorizaciones e informes. Se citó como ejemplo el éxito de los "Trámites en línea 24/7" del GAMLP durante la pandemia, así como sistemas digitales aplicados en otros países de la región. Se coincidió en que la digitalización será clave para optimizar el trabajo del escaso personal disponible.

4. Descentralización y apoyo a gobiernos subnacionales

Zaratti explicó que la propuesta de reformular la relación presupuestaria central-regional (50/50) podría tomar tiempo, especialmente para que los municipios asuman competencias en patrimonio cultural.

Al respecto, la SALP propuso una categorización de municipios basada en criterios como potencial arqueológico, población y recursos, para identificar cuáles deben contar obligatoriamente con personal calificado. Se concluyó que el Ministerio posee los instrumentos administrativos necesarios, pero falta trabajar en leyes genéricas y reglamentos base para que los gobiernos locales puedan adaptarlos a su realidad.

5. Defensa del patrimonio

La SALP expuso que es imperativo rearticular las antiguas redes institucionales y de la sociedad civil organizada para la lucha contra el tráfico de bienes culturales y volver a activar las relaciones entre el Viceministerio de Culturas y Folklore con el Ministerio público, la Policía boliviana, los gobiernos subnacionales, el órgano judicial y las organizaciones de defensa del patrimonio cultural, a fin de luchar de manera efectiva contra el expolio y el tráfico de bienes culturales. 

Zaratti indicó que este tema es prioritario y se prevé trabajar con apoyo de la cooperación internacional, específicamente con la Embajada de Estados Unidos. Por su parte, la SALP planteó implementar mapas de sensibilidad arqueológica en ríos y áreas críticas para frenar la destrucción causada por cooperativas mineras en el norte de La Paz.

6. Protección de museos

En acuerdo sobre un sucinto diagnóstico sobre la situación de los museos nacionales en todos sus escalas y tipos, se vio que es necesario implementar una política de museos para proteger y aprovechar adecuadamente el patrimonio que estos albergan. Sin embargo, esta es una medida que se debe estudiar con mayor cuidado, dadas las características propias de cada una de estas entidades. Este tema no se abordó con suficiente detenimiento; no obstante, se tocó puntualmente el problema del Museo Putu Putu, cuya puesta en marcha se convino como necesaria y urgente, fijándose el objetivo para tenerlo en funcionamiento, la fecha de la Larga noche de museos del 2026. 

Conversaciones previas con los responsables de Mi Teleférico apuntan a que este objetivo es factible de alcanzar debido a la voluntad de todas las partes. Aspectos de la estrategia podrían ser abordados en una nueva reunión pensada para enero del 2026, cuando se haya definido por completo la estructura organizativa del Viceministerio y se hayan establecido las condiciones con los otros actores institucionales que fueron parte del problema y que tambien lo serán de la solución.

27 de noviembre de 2025

POSICIONAMIENTO DE LA SALP ANTE LA REESTRUCTURACIÓN ESTATAL Y EL FUTURO DE LA GESTIÓN ARQUEOLÓGICA EN BOLIVIA


1. Contexto de la Reestructuración El pasado 16 de noviembre, el nuevo gobierno presentó la estructura estatal con la que busca cumplir sus objetivos, reduciendo los ministerios de 17 a 14. Entre los cambios más notorios destacan la disolución del Ministerio de Justicia y la redistribución de funciones de Medio Ambiente y Agua. En nuestro sector, el Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización ha sido transformado en el nuevo Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía.

2. Antecedentes: El deterioro de la institucionalidad cultural Si bien la reestructuración era necesaria —dado que la creación del Ministerio de Culturas en 2009 devino en una medida demagógica y de cuoteo político para organizaciones sociales (como la CNMCIOB-BS y la CSCIB) sin capacidad técnica—, la gestión cultural ha sufrido un deterioro constante.

Desde la gestión de Pablo Groux, pasando por Zulma Yugar, Elizabeth Salguero y llegando a la politización extrema con Wilma Alanoca, la administración arqueológica ha sido desmantelada. Se redujo el personal técnico, se emitieron normativas nefastas (como la RM 020/2018) y se priorizó el proselitismo sobre la política pública. Este declive continuó en el gobierno de transición y se profundizó con el retorno del MAS, donde la "Unidad de Herencias Culturales Materiales" llegó a funcionar, al finalizar su declive, con apenas dos arqueólogos para todo el país, marcando un mínimo histórico en la capacidad de gestión estatal.

3. Análisis del Nuevo Decreto (DS 5488) El Decreto Supremo 5488, que crea el Viceministerio de Culturas y Folklore, presenta deficiencias de partida. Su denominación es conceptualmente redundante y sus atribuciones están redactadas con poca claridad técnica, especialmente en lo referido a la investigación y gestión patrimonial, resultando insuficientes frente a los mandatos de la Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano.

4. Demandas y Expectativas del Sector La comunidad arqueológica espera una gestión profesional y eficiente. Exigimos y proponemos:

  • Institucionalización: Cargos directivos y técnicos ocupados por arqueólogos profesionales elegidos por concurso de méritos, no por afinidad política.

  • Marco Normativo: Abrogación inmediata de la RM 020/2018 y elaboración de normas ágiles para la arqueología preventiva y de investigación.

  • Modernización: Digitalización de trámites y creación de un banco de datos abierto de informes de investigaciones, superando el centralismo del actual Centro de Documentación.

  • Descentralización y Apoyo: Fortalecimiento de las capacidades de gestión patrimonial en los municipios y gobernaciones.

  • Defensa del Patrimonio: Coordinación efectiva con la Policía y el Ministerio Público para frenar el expolio arqueológico, especialmente en zonas de la minería aurífera ilegal.

  • Protección de Museos: Designación meritocrática de directores de museos nacionales y traspasos inventariados rigurosos.

5. Conclusión La Sociedad de Arqueología de La Paz y la comunidad arqueológica nacional mantienen la esperanza en este nuevo ciclo. Invocamos al Viceministro Andrés Zaratti a establecer una mesa de diálogo urgente con los actores del sector. Escuchar nuestro diagnóstico y demandas es el primer paso para revertir años de improvisación y garantizar una gestión exitosa de nuestro patrimonio.

16 de octubre de 2025

OBRAS MUNICIPALES DE QUILLACOLLO GENERAN NUEVOS DAÑOS EN EL MORRO ARQUEOLÓGICO DE SIERRA MOKHO


Perfil del corte estratigráfico de Sierra Mokho excavado por Christoph Döllerer en 2007 (Foto Döllerer 2008)

Recientes denuncias efectuadas a la Sociedad de Arqueología de La Paz hacen patente la afectación severa ocasionada por una obra municipal al morro arqueológico de Sierra Mokho, ubicado en el municipio de Quillacollo, Cochabamba, violando la Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, el Reglamento de autorizaciones para Trabajos Arqueológicos en Obras Públicas y Privadas del estado Plurinacional de Bolivia (RM 020/2018) y la Ley 370 del Patrimonio Cultural del Departamento de Cochabamba (Artículo 21). 

Sierra Mokho es un montículo artificial emplazado sobre 1.45 ha de extensión y 5 metros de altura. ubicado en el sector norte de la ciudad de Quillacollo, considerado el sitio mas grande de la zona urbana integrada de Cochabamba. Entre los años 1950 y 1965, sufrió una reducción de sus tamaño a efecto de trabajos de la extracción de tierra para la elaboración de adobes por parte de los comunarios vecinos. Sin embargo, en ese entonces, el Iniam-Museo bajo su director Dick Edgar Ibarra Grasso pudo recuperar algo del material arqueológico exhumado (Opinión 18 de mayo del 2008). 

Desde entonces el sitio de Sierra Mokho fue estudiado por numerosos investigadores, destacándose los trabajos de Donald L. Brockington y David M. Pereira Herrera, Ramón Sanzetenea Rocha, Ricardo Céspedes Paz y Carlos Pérez López de la UMSS, efectuado entre 1984 y 1985, cuyos resultados permitieron conformar y fechar  una inicial secuencia cultural para los valles de Cochabamba (Ibid). 

Entre 2007 y 2008 un equipo de investigadores liderados por Christoph Döllerer de la Universidad de Bonn y apoyado por investigadores del INIAM de la Universidad Mayor de San Simón implementaron excavaciones intensivas sobre una parte importante del sitio que derivó en el hallazgo y la "documentación de 79 contextos funerarios y 65 ofrendas, recuperándose 180 vasijas cerámicas enteras contextualizadas. Se hallaron también una serie de casas con muros de piedra y adobe, pisos, fogones, hornos, basurales, depósitos y baños, atribuidos a las culturas del Intermedio Tardío, del Horizonte Medio (Cultura Tiwanaku) e Intermedio Temprano (Cultura Tupuraya)"(Opinión 18 de mayo del 20008). Trabajos muy detallados sobre este sitio formaron parte de la tesis doctoral de Döllerer, que fue publicado en 2013.

Tras las investigaciones el sitio fue afectado reiterativamente por intervenciones constructivas del GAM de Quillacollo, huaqueos por parte de antisociales y daños por efecto del intemperismo (La región 2012, ejv 2016).

Recientemente, obras de construcción de una plaza en el lugar, bajo el encargo del GAM de Quillacollo volvió a generar daño en la integridad del montículo, exponiendo restos cerámicos, óseos, estratigrafía cultural y estructuras arquitectónicas. Lamentablemente, las acciones efectuadas en las inmediaciones de tan importante yacimiento arqueológico no cuentan con la supervisión de arqueólogos profesionales como establecen las normas vigentes. 

La denuncia fue remitida al Viceministro de Patrimonio Cultural del Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, sin que se hayan iniciado acciones hasta la fecha. para reforzar esta solicitud, se enviaron comunicaciones vía whastapp, a los técnicos de la UHCM del mismo ministerio, quienes respondieron positivamente. 

Se espera que tanto el MCDyD, como la Gobernación de Cochabamba  y el INIAM de la UMSS tomen acciones sobre el caso y obliguen al GAM de Quillacollo a someterse a las leyes nacionales y departamentales sobre patrimonio cultural, además de abrir un proceso penal a los responsables de los daños que el sitio se encuentra sufriendo. 


Área del morro de Sierra Mokho intervenida por las obras del GAM de Quillacollo

Video del área afectada

Video del área afectada 2

Vasija encontrada en el perfil expuesto por las obras


Personal de la Alcaldía de Quillacollo documentando el lugar