Mostrando las entradas con la etiqueta GOBERNACIÓN DE LA PAZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta GOBERNACIÓN DE LA PAZ. Mostrar todas las entradas

10 de marzo de 2025

ANTIGUO CAMINO PREHISPÁNICO DE SAMPAYA SE DESTRUYE POR LA ACCIÓN CRIMINAL DEL GOBIERNO DEPARTAMENTAL DE LA PAZ


El Gobierno Departamental de La Paz y su Servicio Departamental de Caminos (SEDCAM) se encuentran implementando la construcción de un camino que une las localidades de Copacabana y Sampaya sin consideración a la Ley de Patrimonio y a la Declaración de patrimonio Arqueológico que ostenta esta localidad y su entorno. Este hecho los hace pasibles de una acción penal, no solo por destrucción de patrimonio con agravantes, por ser una institución estatal que debiera proteger el patrimonio nacional, sino tambien por incumplimiento de deberes, principalmente del Gobernador Santos Quispe. 
La obra se ejecuta sin que el propio Gobierno Municipal de Copacabana haga algo para proteger el patrimonio arqueológico, como manda la CPE, la Ley de Patrimonio 530 y los reglamentos vigentes, incurriendo en  delito de incumplimiento de deberes, el actual Alcalde Teófilo Choquevilca y los funcionarios con responsabilidad específica en el área de culturas y arqueología.
Instamos al Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, a través de su Ministra Esperanza Guevara y al Viceministro de Patrimonio e Industrias Culturales y Creativas Juan Carlos Cordero Nina a actuar inmediatamente para detener este terrible atentado.
La empresa responsable de este acto criminal es La Asociación Accidental Copacabana, cuya actividad parece gozar del respaldo de los altos funcionarios municipales  de Copacabana.










21 de agosto de 2021

NADIE PROTEJE EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO BOLIVIANO


El pasado mes de junio del 2021, la Sociedad de Arqueología de La Paz recibió una preocupante denuncia sobre saqueo y venta del patrimonio arqueológico del norte paceño. El hecho fue denunciado por un coleccionista de antigüedades de la ciudad de Portachuelo, quien tomo conocimiento - por vía internet - de la venta de un conjunto de piezas cerámicas prehispánicas muy singulares, excavadas por un ciudadano ecuatoriano que trabaja como operador de draga para una compañía minera que explota oro en los ríos del norte paceño. El ecuatoriano de nombre Carlos Andrés Burbano Quiróz tomo contacto con el coleccionista y quiso venderle el lote por una gran suma de dinero, indicando que se encontraba asentado en la localidad de Caranavi y que el lugar de donde había colectado estas reliquias se encontraba a la vera del Río donde su empresa trabajaba explotando oro. 

La SALP tomo contacto con antiguos funcionarios del Ministerio de Culturas para conocer que instancias del Ministerio público y de la Policía Boliviana trabajaban atendiendo delitos contra el patrimonio arqueológico o cultural, pero ningún dato actualizado pudo ser obtenido. Las antiguas instancias y autoridades habías sido removidas y en la policía nadie sabía que instancia o quienes estaban a cargo de este tipo de delitos y las acciones que ameritaban. En la dependencias de cultura de la Gobernación de La Paz y del Municipio de Caranavi no había nadie que supiera del procedimiento ni el protocolo para poder efectuar una acción de investigación y rescate de las piezas que pertenecen al patrimonio cultural boliviano. 

Resulta tremendamente preocupante que ninguna instancia nacional, departamental o municipal tenga la capacidad para articular mecanismos de coordinación y acción rápida con la policía boliviana y el ministerio público para atender los casos de delitos contra el patrimonio arqueológico o cultural. Alarma que los delincuentes de este tipo cometan sus fechorías a la vista y paciencia de todos, sin que existan instancias que hagan cumplir las leyes nacionales y por lo tanto se sientan seguros sabiendo que se mantendrán impunes mientras la situación actual se mantenga. 

Instamos a las autoridades nacionales de cultura a cumplir con las obligaciones que la ley les asigna y se ocupen de las tareas específicas para las que fueron contratados, aunque nos quedan serias dudas sobre estas tareas específicas, pues los perfiles profesionales y experiencia que gran parte de los funcionarios de estas entidades están muy alejadas de los perfiles que demandan sus puestos. El Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización y las secretarías de cultura y turismo de los gobiernos departamentales y municipales deben dejar de ser  burdos botines políticos para los militantes de choque del partido o partidos en función de poder. 








15 de abril de 2021

LAS AMENAZAS QUE ENFRENTA TIWANAKU NO SÓLO PROVIENEN DE FANATISMOS FORÁNEOS

Recientemente el sitio arqueológico de Tiwanaku ha vuelto a ser el centro del interés de la prensa nacional e internacional debido a que algunos de sus principales monumentos fueron afectados por la acción inconsciente de un grupo de fanáticos religiosos que les vertieron un líquido aceitoso. El hecho publicado de manera alarmante en los medios impresos causo preocupación en la comunidad arqueológica nacional, y la SALP como parte de ella, demando explicaciones a todas las instituciones a cargo, incluyendo al propio CIAAAT, la Gobernación de La Paz y el Ministerio de Culturas, recibiendo únicamente respuesta de la Gobernación Departamental de La Paz, que adjunta un escueto e impreciso informe emitido por personal del CIAAAT, a cuya cabeza se encuentra personal sin formación ni capacidad para administrarlo y cuyo equipo técnico es dramáticamente incompetente.  Los resultados de la gestión, no solamente nos llevan a temer por los visitantes fanáticos que podrían atentar contra este importante legado prehispánico, sino por la gente que actualmente se halla a cargo de su administración, la cual no sólo es una cuota política, sino que carga en si misma otro tipo de fanatismos que durante los últimos 14 años ha promovido abiertamente el deterioro de todo el centro monumental del sitio arqueológico.

En fecha 26 de febrero de 2021, algunos medios de comunicación presentaron la  noticia que refiere la afectación de varios monolitos (Fraile, Ponce y Puerta del Sol) y piedras talladas (sillares) del sitio, mediante el vertido de un líquido aceitoso en ellos. Cabe destacar que los litos afectados se hallan dentro del área enmallada del complejo arqueológico. El hecho habría sucedido el 24 de febrero por la mañana. Nos preguntamos: 1) ¿Cómo pudo ser que los responsables pudieron haber realizado la acción sin haber sido observados por absolutamente ningún guardia o cuidador?;  y 2) ¿Qué sucedió entre el 24 y el 26 de febrero, hasta que la noticia encontrara la vía para ser difundida?

Al no hallar respuesta ni información técnica del hecho, la Sociedad de Arqueología de La Paz envió una primera nota al actual director del CIAAAT mediante correo institucional en fecha 01/03/2021 con el siguiente tenor:

“De nuestra mayor consideración:

Con gran preocupación hemos tomado conocimiento - por los medios de prensa y las redes sociales - sobre una serie de daños generados por la acción de un grupo de turistas nacionales que habrían echado “aceite” sobre los monolitos Fraile, Ponce y Puerta del Sol. Ponderamos que se hayan tomado medidas inmediatas y que se esté investigando el hecho. Sin embargo, nos encontramos preocupados por el daño que pudieran haber sufrido los monumentos, motivo por el cual solicitamos a usted nos pueda hacer llegar información más precisa sobre el tipo de “aceite” vertido, el área afectada en cada monumento, las posibles consecuencias sobre los tipos de piedra afectados y el grado de reversibilidad de los daños. Todo mediante una  evaluación certificada por un profesional licenciado y especialista en conservación de monumentos líticos prehispánicos. Si fuera posible también nos gustaría conocer la evaluación efectuada por el arqueólogo profesional residente a cargo.

Así mismo, queremos saber qué medidas de conservación preventivas se están llevando a cabo en el sitio y qué acciones se han planificado para evitar en el futuro infracciones como la ocurrida.

Sin otro particular, saludamos a usted muy atentamente ..”

No habiendo recibido respuesta, dimos cuenta de nuestra solicitud a las autoridades competentes de nivel departamental y nacional que componen el consejo directivo del CIAAAT: el Gobierno Autónomo Departamental de La Paz (GADLP) y el Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización (MDCDyD) el 03/03/2021. Este dato es importante para ayudar a que las futuras investigaciones determinen los grados de responsabilidad sobre el hecho y evalúen si hubo también comisión del delito de “Incumplimiento de deberes” por parte de las autoridades que manejan el GADLP y el Ministerio de Culturas.

A la fecha, la única institución que se dignó responder a nuestra solicitud fue el GADLP mediante una nota fechada el 23/03/2021, en la que adjunta un informe del CIAAAT fechado el 04/03/2021.

Por demás está señalar que el informe citado, que se anexa a ésta nota, acusa una inacabable y desesperada diatriba sobre cartas, acuerdos y teoría que, a nuestro juicio, busca encubrir la incapacidad técnica del personal que actualmente ocupa el CIAAAT, justificando su análisis y las medidas que se tomarán (sin nombrar, en ningún momento, las cualificaciones del personal que afrontará la tarea).

Mientras tanto, las noticias sobre el tema redundan en increíbles historias relacionadas a que móviles religiosos habrían movido a los perpetradores, los cuales se excusan en el principio de la “libertad de culto”, además de un sinfín de opiniones que reflejan el profundo desconocimiento que la población tiene sobre el complejo arqueológico.

Si bien la afectación sufrida por los monumentos ha sido preocupante, es bueno recordar la gran afectación que todo el complejo sufre cada año como efecto del  “Willkakuti”, o Año Nuevo Andino, en el que centeneras de personas acuden al sitio para recibir los rayos del sol el 21 de junio (luego de recibir grandes dosis de alcohol que vierten de vuelta, como parte de su “ungimiento fisiológico”, en los muros y sillares), aspecto que parece no preocupar a quienes vienen administrando este sitio arqueológico desde hace 16 años.

Sólo como referencia, recordemos que este ritual viene impactando el sitio desde el año 2005 con móviles políticos o pseudoreligiosos, con la complicidad de todos los actores sociales y políticos que apoyan el uso de estas ruinas como espacio de fiestas, matrimonios colectivos y un sinfín de usos inaceptables para un sitio tan importante como delicado, que además ostenta el rango de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El directorio del CIAAAT, conformado por el Ministerio de Culturas, el GADLP, el GAM Tiwanaku, el Mallku cantonal de la CACOT y un representante de los centros poblados (de acuerdo al Decreto Supremo Nº 1004 del 11 de octubre de 2011), es manejado solamente por los intereses de las autoridades de las 23 comunidades; estas definen y determinan el uso y abuso de este patrimonio del pueblo boliviano, sin que en ello puedan mediar profesionales calificados (si no cuentan con su aval). Suma a ello, que en reiteradas oportunidades se ha verificado un uso discrecional de gran parte de los fondos recaudados en el sitio, dejando poco o nada de recursos para ser reinvertidos en la mejora de infraestructura, conservación e investigación del área arqueológica.

Lo expuesto es apenas una muestra de la situación adversa que el complejo arqueológico viene atravesando desde hace muchos años, el cual se mantiene pese a los intereses egoístas y los ataques que sufre de las autoridades de las 23 comunidades, que se suman a la incapacidad de quienes estas designan para administrar el CIAAAT. Este panorama se completa con la pública ineptitud que muestran las autoridades municipales de Tiwanaku, la Gobernación Departamental de La Paz y el propio Ministerio de Culturas, que atienden negligentemente la protección y el cuidado del patrimonio arqueológico de sus respectivas jurisdicciones.

28 de marzo de 2021

SECRETARÍA DE TURISMO Y CULTURAS DE LA GOBERNACIÓN DE LA PAZ SE QUEDA SIN SU ÚNICO ARQUEÓLOGO


La gestión de Felix Patzi Paco en la gobernación de La Paz fue probablemente una de las peores, sino la peor en lo que respecta a la gestión del patrimonio arqueológico o la cultura. Desde que se inició, quedo claro que no tenía la menor intensión de asumir las obligaciones constitucionales que tanto la Ley de descentralización y Autonomías como la Ley de Patrimonio le asignaban, motivo por lo cual nunca estuvo en sus planes fortalecer su dirección de culturas con una unidad que atendiera aspectos de arqueología y patrimonio, ni siquiera el asignar un ítem para contratar un profesional con esta formación. Quienes estuvieron a cargo del tema cultural, fueron siempre personas políticas, sin conocimiento ni formación en aspectos culturales, patrimonio arqueológico o conservación, menos con formación en gestión pública cultural o del patrimonio, alguna eran arquitectas (comodines que acaparan todo tipo de puestos en la gestión cultural), totalmente advenedizas, sin capacidad, iniciativa o visión para el desarrollo institucional de la gestión cultural. Estas personas pasaban su tiempo con gran habilidad para evadir sus responsabilidades, elaborando informes sin substancia que solo tenían el objetivo de deslindar sus responsabilidades para con el patrimonio o su protección. 


Si bien, su Secretaría de Turismo y Cultura contó con uno o dos arqueólogos, estos trabajaban a contrato para atender la fiscalización de proyectos heredados de la anterior gestión o demandados en el marco de algún proyecto con apoyo internacional. De hecho, al único arqueólogo que trabajó hasta hace poco en esta secretaría, lo hacía con item prestado de otra repartición, cuyo perfil era para un fiscal con formación en arquitectura. Recientemente este item fue devuelto y el arqueólogo que se hallaba en este puesto fue dispuesto para que efectúe tareas de fiscalización en otros temas ajenos a su formación. 

Actualmente la Secretaría de Turismo y Cultura de la Gobernación de La Paz no cuenta con arqueólogo para la fiscalización de proyectos, particularmente para uno que se ejecuta en el sitio de Iskanwaya, sin mencionar la atención de las 20 provincias paceñas que albergan 87 municipios con numerosos sitios declarados como "Patrimonio Departamental", "Patrimonio Nacional", e incluso "Patrimonio Cultural de la Humanidad". Esta situación se presenta en concomitancia con otra que afecta gravemente la protección del patrimonio a nivel nacional, que es la desestructuración de la Unidad de Arqueología y Museos (UDAM) y el debilitamiento extremo de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural que pertenece al Ministerio de Culturas. A la fecha esta unidad no cuenta con el personal suficiente, ni calificado , menos los recursos económicos y materiales para ejecutar labores administrativas y de fiscalización a nivel nacional. Los pocos puestos que figuran bajo su estructura están copados por militantes políticos a los que se les paga sólo por este hecho.

La crítica situación que afecta al país, no es solo debido a la pandemia, el grave estado de la economía  nacional o la polarización política; es principalmente debida al cultivo eficiente que se hizo en los últimos 20 años sobre el desprecio a la formación y capacidad profesional para la gestión pública; a la devaluación de los principios humanos y éticos; a la premiación y exaltación de la picardía criolla, el zalamerismo, el servilismo, el oportunismo e incluso la violación solapada de la norma. Lo que ocurre hoy es un descarado y violento saqueo de las arcas del estado, de los recursos que los bolivianos pagamos como impuestos, del dinero que se obtiene de la explotación de nuestros recursos naturales, de los recursos de préstamo y donación que escasamente son dispuestos según su objetivo.

Lamentablemente, esta situación es promovida por un sistema democrático fallido, distorsionado, corrupto, que parece que premia al ganador electoral con el dinero del Tesoro estatal como botin para su uso discrecional y abusivo; con el manejo de los demás poderes u órganos estatales para procurarse la impunidad de los delitos pasados que cometió o los que irá a cometer. En este estado de cosas, la cultura, el patrimonio cultural y arqueológico son una más de las víctimas del saqueo y la destrucción, cuyo futuro probablemente se encamine al dramático final que sufre el patrimonio arqueológico en otras latitudes del mundo.