17 de julio de 2007

Polinesios ligados a la introducción de las aves de corral en Sudamérica


Cuando los huesos de pollo fueron descubiertos en un sitio arqueológico antiguo en Chile, la candidata a PhD en Antropología de la Universidad de Auckland Alice Storey, junto con la profesora en Antropología Lisa Matisoo-Smith y los colaboradores Jose Miguel Ramirez y Daniel Quiroz, de Valparaiso y Santiago (Chile), emplearon fechados de carbón y análisis de ADN para identificar los orígenes de los huesos. Para sorpresa de los investigadores, la evidencia concluyente encontró señaló que los huesos siguen la misma secuencia de la ADN que los pollos Polinesios prehistóricos de Tonga, de Samoa, de Niue, de Hawaii y de la isla de Pascua. Con una muestra que lanzó una fecha de aproximadamente 622 BP (años antes del presente), el hueso chileno del pollo tiene una fecha calibrada entre 1321 y 1407 d.C. – sugiriendo que éstas aves fueron introducidas por lo menos 100 años antes de la llegada de los europeos al continente. La presencia de pollos en Chile elimina la duda de las antiguas teorías que sostenían que los viajeros europeos eran los responsables de traerlos a Sudamérica y ofrece un nuevo enfoque al extenso-y temprano-desplazamiento de la gente Polinesia. Storey señala que antes de encontrar ésta evidencia, se habían elucubrado varias hipótesis para explicar cómo el pollo llegó a las Américas. “La teoría más común sugiere que los exploradores españoles o portugueses introdujeron pollos cuando llegaron a las orillas del este de Suramérica alrededor del 1500 d.C.,” dice Storey, que terminará su PhD sobre ADN mitocondrial (mtDNA) de pollos en el pacífico antiguo el año próximo. “Solamente esta nueva evidencia genética sugiere que los pollos vinieron de la Polinesia y subraya la idea de que los Polinesios pisaron tierra en la costa oeste de Suramérica.” Aunque es muy aceptado que los antiguos Polinesios y la gente de Sudamérica comparten rasgos lingüísticos y estilísticos, la última investigación es la primera evidencia concluyente de la presencia Polinesia en Suramérica antes de la llegada de los exploradores europeos. Los resultados, siguiendo los orígenes y la dispersión de pollos del Pacífico, son el último capítulo sobre el uso de animales comensales para seguir la migración humana prehistórica e interacción en el Pacífico. El estudio del pollo enriquece la historia basada en investigaciones anteriores – así como aquellas en curso - sobre la dispersión de las ratas (kiore), de los perros y de los cerdos a través del Pacífico, pero es el primero en proveer evidencia del contacto Polinesio con las Américas.



Para más visitar http://www.sciencealert.com.au/news/20070606-15965.html

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