La administración de la arqueología en el municipio de La Paz atraviesa una profunda crisis institucional que pone en serio riesgo el patrimonio arqueológico paceño. Cabe recordar que el municipio estuvo cerca de su propio patrimonio desde mediados del siglo pasado, con acciones pioneras de Carlos Ponce Sanjinés, Jacobo Liberman, Juan Luis Gutiérrez Granier y Maks Portugal Zamora. Sin embargo, este ámbito fue descuidado por varias décadas, hasta su reactivación a finales de 1999.
Tras acciones aisladas, pero importantes, realizadas entre 2001 y 2006 en varias zonas de La Paz —como Chullpani, Chijipata y Pampahasi—, se publicó un nuevo mapa arqueológico en 2007. Con el esfuerzo de varios profesionales pertenecientes a la Sociedad de Arqueología de La Paz, se logró instaurar la responsabilidad del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) respecto a la gestión de la arqueología local.
Recién en 2018 esta iniciativa se plasmó en una norma, formalizando así un procedimiento para la protección del patrimonio. Apenas uno o dos arqueólogos estuvieron a cargo de esta labor bajo la tutela de la Secretaría Municipal de Culturas, durante mucho tiempo sujetos a contratos trimestrales y, más recientemente, anuales.
Hace un par de años, la instancia ocupada de la gestión del patrimonio cultural paceño pasó inexplicablemente a depender de la Secretaría de Planificación Territorial y de su Dirección de Administración Territorial. El supuesto objetivo era aligerar y acercar los trámites administrativos relacionados con los estudios arqueológicos preventivos para proyectos constructivos en áreas de alta sensibilidad. Esto es tan absurdo como si la unidad encargada del patrimonio arqueológico nacional pasara a depender del Ministerio de Obras Públicas. Constituye un despropósito y evidencia la subordinación de las instancias que deben velar por el patrimonio a autoridades cuyo objetivo principal es la planificación territorial, el catastro, el control y el fomento de las construcciones, bajo normas técnicas que no necesariamente protegen nuestra riqueza arqueológica.
Actualmente, a raíz de la reorganización implementada por el alcalde César Dockweiler, la unidad de patrimonio fue desmantelada. La instancia que gestiona el patrimonio arqueológico quedó bajo la dependencia de la Secretaría Municipal de Ciudad Planificable y Habitable (en su Dirección de Planificación Territorial y Ordenamiento Urbano, y su Unidad de Gestión de Suelo y Asentamientos Seguros). Se despidió o desvinculó al arqueólogo con mayor antigüedad en el puesto y a una arqueóloga que trabajó con él durante el último año, dejando el área a cargo de una profesional totalmente novel.
Esta situación se agrava al considerar que las medidas se tomaron justo cuando la solicitud de estudios se acrecienta por la temporada seca, período en el que se aceleran las construcciones en La Paz.
La Sociedad de Arqueología de La Paz se encuentra profundamente preocupada por la situación de vulnerabilidad en la que las decisiones de la actual gestión han sumido al patrimonio arqueológico paceño. Asimismo, alarma la carencia de conocimiento y perspectiva que impera en las actuales autoridades municipales, tanto en el máximo nivel ejecutivo como en las instancias vinculadas a Cultura y Gestión Territorial.
Por todo lo expuesto, hacemos un llamado al alcalde César Dockweiler para que asuma la gestión de la arqueología paceña en estricto apego a las leyes nacionales y a las normativas que el propio municipio ha instituido, corrigiendo la irresponsable labor que vienen desarrollando sus nuevas autoridades de Planificación Territorial y Culturas.






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